CASOS DE SANACIONES CON SANACIÓN RECONECTIVA(1)

A continuación detallo varios  relatos de curaciones reales de las muchas que Eric Pearl ha podido realizar en su dilatada carrera . Personas que en solo unos segundos sanaron sus dolencias o malformaciones para siempre. Y por ello están eternamente agradecidos al Dr Eric Pearl.

Un Angel En Mi Cocina

Es difícil para mí saber por dónde empezar mi historia. Esta ha sido un largo camino con muchas curvas.
Tenía 30 años y no me faltaba nada: tenía un precioso bebe de 18 meses de edad, un trabajo con el que disfrutaba y era feliz en mi matrimonio.
Tenía todos los elementos básicos para tener una vida feliz.
Cuando recuerdo esa época de mi vida , siento que no podía haber sido mejor. Yo como muchas personas nunca había pensado en la mortalidad de una forma seria.  Y jamás hubiera pensado que mi vida iba a cambiar tan  radicalmente como cambió.

Me acuerdo que le solicité a mi médico una mamografía. El dudó, diciendo:
"Que sólo tenía treinta años de edad y era muy improbable que tuviese cancer de pecho". Pero, sin embargo, en mi corazón sabía que algo estaba ocurriendo y que mi organismo no funcionaba bien. Después de todo, era mi cuerpo, por lo que insistí hasta que el médico de mala gana aceptó.
 Me diagnosticaron cáncer de mama. Me intervinieron para hacerme una masectomia
 y 15 de los 22 ganglios linfáticos extirpados mostraron malignidad.

Al salir del hospital, estaba totalmente abatida, nunca me había sentido tan  sola. Estaba segura de que pronto moriría .

Mientras regresaba a casa, acompañada de mi marido, nos invadió un profundo silencio, solo roto por el estallido de nuestros sollozos .
De repente ,mientras conducía, mi marido me empezó a animar.A decirme que muchas personas habían vencido el cancer y que juntos también venceríamos el mío. La verdad es que tanto él como mi familia fueron de gran apoyo y ayuda para que mi estado de ánimo cambiase. Realmente me salvó mi propia fortaleza, la esperanza que deposité en mi curación, mi voluntad ferrea y sobre todo mi fe.

Me negue rotundamente a que el cancer ganara terreno en mi vida. Tenía un bebé y una familia que cuidar. Y me planteé que tenía que vivir.
A partir de ese momento empezamos una guerra sin tregua. Nos dispusimos a asesorarnos sobre las diferentes opciones disponibles, tanto en medicina tradicional como en medicina alternativa. Procuramos  tener toda la información posible,antes de decidirnos por un enfoque u otro.

Hice muchas sesiones de quimioterapia e incluso sufrí un transplante de médula osea. Mi deseo de curarme completamente me hizo pedir  a nuestros familiares y amigos  que rezasen por mí.  Su respuesta fue increible ,acudieron en masa a nuestro lado. Es sorprendente cómo la gente responde cuando la necesitas. Aprendí mucho acerca de la bondad innata de las personas.Y empecé a ver de la vida el lado positivo.

Pero necesitaba más, necesitaba curarme. Después de mucho buscar pedí la ayuda de un "curandero".  Siempre he estado interesada en los misterios de la sanación.

Una mañana, por casualidad vi en televisión al Dr. Pearl y a alguno de sus pacientes. Creo que el tema del programa era la curación alternativa. Me sorprendió por su dulzura y humildad. Sus pacientes reciben curaciones sin precedentes en el mundo de hoy.

Cuando conocí al Dr. Pearl, yo estaba muy debil por la quimioterápia . Me desplazaba en silla de ruedas, y pasaba casi todo el día en cama. Durante siete semanas me tuve que someter a transfusiones de sangre cada dos días .Para redondear todavía más las cosas adquirí un herpes zóster. Estaba resuelta a salir del hospital.
Mi curación empezó el día que mi marido me sacó del hospital ,en silla de ruedas, para ir a ver al Dr Pearl. Desde ese día las cosas han ido milagrosamente mejor.

Cúando el Dr Pearl, recorrió mi cuerpo con sus manos, sentí mucho calor. Vi muchos colores brillantes, vi una estrella blanca y una hermosa luz blanca. También vi una luz violeta, de un color violeta intenso, un color que antes nunca había visto. Sentí la sensación de que unas manos invisibles me estaban sanando. Me sentía feliz, como si los ángeles estuvieran celebrando una fiesta a mi alrededor. Yo quería unirme a la diversión. Mi corazón estaba abierto a toda esta oleada de emociones y sensaciones  inimaginables. Fué una experiencia verdaderamente hermosa.

Al cabo de un rato, oí la voz de una " mujer angel " diciendo: "Ha terminado". En el mismo instante el Dr  Eric Pearl me indicaba (como si él también hubiese escuchado la voz) que la sesión había terminado.

Durante mis otras dos sesiones, volvieron a aparecer los ángeles. Cada sesión fué más hermosa que la anterior. Sin palabras los ángeles me llenaban de paz, amor, alegria y esperanza, todas las cosas que necesitaba en mi vida.

Durante varios meses los angeles vuelven a mí en sueños y a veces mientras estoy despierta. Siempre me dieron la respuesta que necesitaba y estoy eternamente agradecida por este regalo.

Ahora no los veo, pero estoy segura de que me cuidan en silencio. Cuando estaba a punto de verlos, el aire se embriagaba con un olor como a helado de vainilla.
Un día entre en la cocina y me asusté cuando inesperadamente vi a uno de los ángeles de pie, !en mi cocina !.aquel día no olía a helado de vainilla. Y al verlo de pie me asusté tanto que di un grito. Quizá piensen que me inoportunan y ya no se me aparecen.

Desde mi primera reunión con el Dr. Eric  Pearl y con los ángeles que trabajan con él, ya no he necesitado mas transfusiones de sangre , ni  he vuelto a usar silla de ruedas.  Ahora estoy en condiciones de caminar y conducir por mi cuenta. Hago una vida totalmente normal, voy a comprar, me encargo del cuidado de la casa, de la familia...
Es un cambio radical , pues hace poco tiempo estaba confinada en una cama.

Mis reuniones con el Dr  Eric Pearl, me han ayudado muchísimo. Ha habido una apertura en mi vida a las emociones. Mis sentimientos y mis emociones son mucho más profundas y verdaderas. Tengo un gran sentido del amor, no solo para mi esposo y mi hijo, sino para el mundo.

Quizá el angel, lo que quería decirme es que ahora ya podía cuidarme sola y cuidar de mi familia ,como lo había hecho antes de mi enfermedad.

Me veo como una sobreviviente. Una sobreviviente es más que una persona que vive sólo a través de una enfermedad,  es una persona que tiene el coraje de seguir con vida. Es disfrutar de la familia y los amigos, compartir el amor, una persona que está abierta a todas las posibilidades, con la esperanza, y siempre fiel a su corazón.

Ahora tengo 37 años. Como he dicho, ha sido un largo viaje. Pero siempre he valorado las lecciones que he aprendido acerca de mí misma  - y la vida-como resultado de mi experiencia. Y siempre será para mí un privilegio sentir el olor a helado de vainilla.
 
 

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