CASOS DE SANACIONES CON SANACIÓN RECONECTIVA (2)

Milagro en Melrose Place
Me reuní con el Dr.  Eric Pearl el 3 de octubre de 1994, un día que cambió mi vida para siempre.

Nací con un defecto de nacimiento. Al nacer el médico me cortó el cordón umbilical demasiado pronto.
Dejé de respirar por un período de tiempo, mi piel se volvió de color púrpura. Como resultado de este trauma, una parte de mi cerebro dejó de funcionar y el lado derecho de mi cuerpo de mi cintura abajo no se desarrolló correctamente. Mi pierna derecha era varios centrímetros más corta que mi izquierda,  mi pie derecho estaba girado hacia adentro,así
como, mi cadera derecha era mucho mayor , que la izquierda. Debido a mi deformidad, caminaba con una cojera exagerada, andaba con un balanceo constante. Además, debido a la diferencia en la longitud de mis piernas, no podía ponerme recto. Para que mis dos piernas actúasen como una gran pierna había de equilibrar el peso de mi  cuerpo. Para evitar  caer, mi espalda se encorvaba hacia adelante como si estuviera a punto de sumergirse en una piscina. Tuve muchos problemas de espalda tanto de niño como de adolescente y de adulto.

 A los 14 años, había visitado más de 20 médicos en los intentos de poner remedio a mi situación. Sufrí una operación en el talón derecho para intentar mejorar mi pierna, pero no cambió mi manera de caminar, ni tampoco equilibró  mi cuerpo. Llevaba zapatos ortopédicos y aparatos para las piernas, pero ninguno de estos recursos mejoraba mi situación.

Pronto desarrollé espasmos en mi pierna derecha. Alrededor de los14 años, los espasmos se volvieron muy violentos y frecuentes . Era especialmente embarazoso para mí cuando estos espasmos ocurrian cuando estaba con amigos... y más todavía cuando estaba con extraños.
Así que, en contra de mi voluntad, visité a un neurólogo. que me recetó medicamentos para ver si los espasmos disminuían. Muy al contrario de hecho, parecía que los espasmos se alimentaban de la medicación.

Más tarde, ese mismo año, fuí remitido a otro médico. Me dijeron que me podia ayudar. Qué quizás sería el último que tuviera que visitar. Estaba tan emocionado. Quizás ahora no sería tan diferente a los demás. Fui con grandes expectativas. Cuando  terminó la consulta, nunca me había sentido peor . El médico me pintó un panorama desolador, me dijo que siempre tendría problemas en la espalda. De hecho que estos problemas irían aumentando con la edad, y que acabaría confinado en una silla de ruedas.

El regreso a casa se me hizo interminable. Y tomé una decisión muy importante ese día: que jamás volvería a ver a otro medico, tenía que encontrar alguna forma para aceptar mi destino y hacer las paces con mi cuerpo.

Pasaron trece años. Estaba trabajando y un compañero me comentó que estaba teniendo terribles dolores de espalda y que un amigo suyo, que años atrás había tenido un acciodente de moto, le recomendó que visitase a un prestigioso quiropráctico que a él le había  quitado los dolores de espalda .

Pensé que yo también iba a probar.

Pedí cita para y me la dieron para octubre pues tenía una gran lista de espera. El día de la visita , entre en su oficina, tomé asiento y esperé hasta que su ayudante me hizo pasar a la consulta .En aquel momento entró el quiropráctico, su nombre Eric Scott Pearl. Yo intuitivamente sabía que estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado.

En esa visita me hizo algunas preguntas, dió un vistazo a mi columna vertebral y trabajó suavemente mi cuello. Me pidió que volviese  al cabo de dos dias. Me sentí un poco mejor, pero mi espalda todavía me dolía.

Volví, a los dos días, como habíamos quedado. Volvió a revisar mi columna vertebral y a trabajar mi cuello suavemente. Me indicó que cerrase los ojos y me relajase.

De repente, mi pie derecho empezó a moverse en circulos, como si tuviera vida propia. Intenté pararlo pero continuaba girando, esto duró unos minutos.
Recuerdo una sensación cálida como si la temperatura de la habitación hubiese aumentado diez grados. Sentí una energía alrededor de mi pantorrilla derecha y mi pie derecho volvió a girar una vez mas, lentamente. !Ahora qué pasa?! Me estaba preguntando, asombrado. Sentía como si unas manos invisibles tocasen mi pie, pero, en realidad, no me tocaba ninguna mano. Estaba totalmente en paz.  Este proceso duró unos treinta segundos, y creo que salí de mi propio cuerpo.

Cuando acabó la sesión, le expliqué al Dr Eric  Pearl, lo que había sentido y experimentado. A continuación me pidió que me pusiera en pie. !Milagro! Me levanté .Estaba de pié más alto y recto. Cuando miré al suelo había mucha más distancia de la que yo recordaba. Vi que mi pie derecho estaba recto, ya no estaba girado hacia el interior, al igual que mi pie izquierdo. Estaba equilibrado, por primera vez en mi vida tenía dos piernas independientes. El Dr  Eric Pearl me dió un gran abrazo

Me fui con una enorme sonrisa en la cara. Tenía el coche aparcado en Melrose Place. No paraba de pensar si esto había ocurrido realmente. Me sentí como si estuviese viviendo un sueño. Ninguna parte de mi cuerpo tenía la misma forma que antes.

Dejaba Los Angeles, e iba de camino hacia  Laurel Canyon. En un momento perdí el control de mis emociones y tuve que parar a un lado de la carretera durante un buen rato, mientras rompia a llorar desconsoladamente. Toda mi vida paso de nuevo ante mis ojos, en esos momentos. La esperanza que me fue arrancada cuando solo tenía 14 años, la había recuperado 13 años después en la consulta del Dr  Eric Pearl..

No sabía que tanta felicidad fuese posible. Me sentía en paz con mi cuerpo, en paz con el mundo. No fue hasta mucho tiempo después que descubrí que estas curaciones eran comunes en la consulta del Dr  Eric Pearl. Yo no creía en los milagros.

Albert Einstein dijo que hay dos maneras de ver la vida. Puede creer que no hay milagros o puede darse cuenta de que todo es un milagro.

Ah Y, por cierto...mis dolores de espalda han desaparecido

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