HISTORIA DE LA RECONEXIÓN (4)

Eric-Pearl -Historia de la Reconexión®-(4)

En cuanto a mis pacientes, distinguían colores en tonos azules, verdes, lilas, dorados y blancos. Los conocían bien estos colores pero afirmaban nunca haber notado esos matices anteriormente.

Uno de ellos trabajaba en la industria del cine y me contó que los colores que veía no podían ser de este mundo. Según él, no se hubieran podido reproducir ni con la tecnología actual.

Oh,si ! mis pacientes habían visto ángeles. Como los ángeles están de moda, no prestaba demasiada atención a aquellas historias de ángeles, hasta que mis pacientes empezaron a contarme las mismas historias y a usar los mismos nombres. No se trata de ángeles famosos como Miguel o Ariel o ni siquiera de Moisés o de Buda aunque muchos digan haber visto a Jesús.

Hablamos de nombres como Persília o Jorge. Jorge se aparece a los niños y a los que se ponen nerviosos con la idea de ver un ángel. Jorge se aparece con la forma de un loro de colores para después transformarse en un amigo. Me han contado que Jorge se aparece en los momentos de estrés.

La primera persona que vio a Jorge fue una niña de 11 años llamada Jamie. Su madre la había traído al New Jersey porque sufría de escoliosis, la desviación de la columna vertebral. Al final de su tratamiento, Jamie me dijo: He visto un pequeño loro de colores y me ha dicho que se llama Jorge. Luego ya no era un loro ni siquiera era una forma de vida. Había dicho una forma de vida. ¡Vaya expresión para una niña de 11 años! Y añadió: Después, se ha convertido en mi amigo.

En los dos o tres meses que siguieron, los pacientes de Eric Pearl le contaron otras apariciones de Jorge. Ninguno de ellos podía saber la existencia de Jorge pues  Eric Pearl no les había explicado nada sobre los nombres de los ángeles o bien de sus descripciones para no influirles en sus experiencias. (Incluso aquí, ha cambiado los nombres de Jorge y de Persilia para proteger a estas personas).

Después de su tercer tratamiento, Jamie volvió de nuevo al New Jersey, aunque su columna no estuviera totalmente curada. Después hemos hablado alguna que otra vez. Todo parece ir bien y aun recibe de vez en cuando la visita de Jorge.

Sin embargo, Persilia da mensajes más específicos. Se aparece e informa de curaciones a la gente luego, les dice que tendrán que explicarlo en la televisión. Supongo que podríamos llamarla nuestro ángel de las relaciones públicas.

La primera persona que vio a Persilia fue una señora de Oregon llamada Michelle. Michelle me había visto en una entrevista en una de mis primeras apariciones en la NBC. En aquellos tiempos, Michelle pesaba unos 40 kilos y sufría del síndrome del cansancio crónico y de fibromialgia.

Tenía poco apetito y dificultades para tragar. Era incapaz de levantarse de una silla y de ir sola al servicio. Para poder soportar sus dolores, se ponía bajo el agua caliente de la ducha cuatro veces durante la noche. Si quería llevar a los niños de visita a su madre que vivía a una hora de camino, tenía que quedarse en la cama de su madre durante tres días antes de poder volver a su casa. Era totalmente incapaz de trabajar a jornada completa. Además, su hijo de seis años tenía que preparar la cena para su hermano de tres: bocadillos de crema de cacahuete.

Michelle, como la mayoría de mis pacientes, no había visto ni oído a ningún ángel antes. Necesitó tres días para saber el nombre del ángel. Persilia le dijo que se curaría y que iría a contarlo en televisión. Más o menos un año después, ella y yo estábamos invitados a una entrevista televisada. Michelle estaba contenta y tenía los ojos llenos de lágrimas.

Casi había vuelto a su peso normal y tenía una cara radiante de salud. Trabajaba a jornada completa y hacía regularmente ejercicio. E incluso podía preparar la cena para su familia cada noche. Ya no comían bocadillos de crema de cacahuete.

Los pacientes veían a otro visitante: un hombre con bigote y los cabellos blancos. A veces, vestía con bata blanca y otras veces, llevaba una capa con capucha.

Debbie era madre de tres niños y vivía en el sur de California. Fue la primera que vio a este ángel (No sabemos su nombre). En marzo de 1995, se le diagnosticó un cáncer de páncreas, del mismo tipo que nos dejó sin el actor Michael Landon. Le habían dicho que le quedaba unos dos meses de vida. Durante sus visitas, Debbie salió de su cuerpo y viajó a través de un túnel donde vio luces azules y turquesas para luego ser abrazada por una luz blanca. Debbie conoció al hombre con el pelo blanco en sus dos formas.

La primera vez, llevaba la capa y la capucha. Le tocó la muñeca y le envió una corriente de energía al interior de su cuerpo. Después, la saludó y la dejó ante una luz intensa que irradiaba mucho calor. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Después, se encontró de nuevo en un túnel viajando a través de la galaxia y sintiendo que su cuerpo se desprendía de algo por los pies y por la cabeza. (ver más )
 
 

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